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lunes, 9 de mayo de 2011

Anilina




Sin proponerme a ser palíndromo de la lluvia,
si no, lo que Roma es al Amor,
Contengo la anilina de un orar,
de ranas que me van a sanar.

Es el suicidio de un perfume al que se le
descascara la pintura,
no así el odio que escucha con ternura.

Pero una luz azul
(y sé verla al revés)
llena de alas la sala
(ella te dará detalle)
Sos mi aneja ajena.
(sos mi luz azul,
un ojo rojo)

miércoles, 20 de abril de 2011

L'e bunny mask



"No porque se hiciese tarde hay que correr. No porque lo sea voy a hacerlo"
Pensaba yo, caminando sin menor apuro hacia casa. Salir de la escuela y hacer el mismo camino todos días, era algo monótono que no me molestaba, porque tenía mis costumbres de viaje bien marcadas, y me encargaba de que se fueran cumpliendo al pie de la letra. Así me ocupaba de cruzar la calle por detrás del colectivo, y de esperar que corte el semáforo en la misma esquina de siempre.
Caminaba pensando en lo que pensaban los demás, cantando para que piensen que me veía feliz , no importándome nada en esta vida, cantando mal para que oigan mi aparente indiferencia.
Las primeras veces no me dí cuenta. Tardé, de hecho, en descubrir al conejo. Su cara aguardaba siempre en la galería que está a mitad de cuadra de la parada del colectivo. Pasaba, y minuciosamente sin detener mis pies, clavaba la mirada en la máscara del conejo que reposaba en la vidriera de la galería. Estaba adornado de disfraces a su alrededor, artilugios que no le hacían gracia ni mucho menos; sólo empolvaban su esencia.
Cada día se intensificaba más ese contacto, los ojos vacíos, esos espacios entre lo que era y la realidad de vidrio que me recordaba que no soy inmune a las leyes físicas. Intenté entonces buscar la forma de llegar al conejo, deteniéndome sí esta vez, con el fin de pulverizar cualquier obstáculo hacia nuestro contacto.
Sin éxito, dejando pasar lo sucedido, llegué a casa y me fui a dormir. Y fue cuando la siesta abría el galpón de nubarrones cansados, que llegó el conejo. Apareció, fugazmente, vestido con un traje verde inglés y me arrastró por un laberinto interminable, lleno de columnas abarrotadas de musgo, tierra húmeda y colores azucarados. Quedé varada y sola, el conejo se había ido.
No me preocupé por lo que sucedería al día siguiente. En la galería había un hombre bien vestido, inglés, que me detuvo al pasar. Me dio la mano, y su cara comenzó a cambiar. Lo sabía, sabía que aquel hombre era la fachada de otra naturaleza. Sus rasgos cambiaban prismáticamente hasta conformar dos largas orejas y un hocico rosa soledad. La mirada, llena del mismo vacío de vidriera, me sentenciaba de forma eterna a una historia de papel crepé, de cumpleaños de cartón. El conejoide sin perder su rostro, sacó del mismo la máscara de conejo, que con violenta convicción estampó sobre mi cara, la cual absorbió la máscara como si la estuviera esperando desde aquel primer día en que noté su existencia.
Quien estaba debajo de la máscara no era más que otro conejo, un espejo del conejoide inglés que corría por la galería y me desafiaba a vivir. Mi yo como estudiante estaba anulado por mi nueva existencia, que corriendo antes de que se hiciese tarde, me cercaba un camino no acordado, pero era el mismo que intenté transgredir alguna vez. La vidriera estaba abierta, con mi nombre escrito en una esquina, y artilugios que pretendían encadenarme a ella.




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Este cuento, que no sé cómo coño habrá resultado (seguramente aburrido, pero quiero intentar ser un poco más explicativa cuando escribo), fue producto de uno de mis pequeños traumas, quiero decir, gran parte de este texto está basado en hechos reales xD, después tal vez, en el otro blog, cuente un poco más sobre esto.

Abracito!

sábado, 16 de abril de 2011

felizcummmmple! - y una cosita.




Para Shu cumpleañerus <3


Me preguntó qué era la magia.
La magia, querido compadre, es la gracia en que se sirve sin hacer ruido la sopa, y la forma en que decir un nombre hace silbar los postigos. No sé si es aquello que desafía nuestras posibilidades netamente empíricas. Las convicciones empíricas que cada uno toma para sobrevivir.
Y si logras hechizar a alguien (comiendo los hilos de lo que supuso ser su realidad) nunca acuses a la verdad de ciega o sorda muda, podría ofenderse y escupirte en la cara pedacitos de cristal que cortarían tus yemas.
Nunca dudes si llueve, lloverá siempre que truene en algún lado la imaginación que lo insospechado, está por suceder.


Para Mihi que me dijo que porqué no lo subí <3

-Sí, le gusta leer. –dio casi por sentado mi mamá.
Entonces me regalaron un libro horrible y aburridísimo. Yo tenía 7 años, y jamás lo quise leer.
No recuerdo exactamente cuándo sucedió, pero después de llorar hasta el cansancio por un amor de primaria, empecé a escribir lo que me dolía, sin decir que la protagonista era yo. A veces se los mostraba a algunas personas. Me preguntaban si estaba bien.

-Sí, claro. –respondía.

No importa ya que no lo estuviese, el punto de focalización había rotado en mi órbita, porque empecé a darme cuenta que escribir era anudar tus fantasmas de forma que puedas montar un circo con ellos, y que vos mismo, domador de leones oníricos, confíes en tu gracias, y que los que caminan sobre tus letras, crean tus fantasías.



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Feliz cumple, Shu-shuchúgo! Sé que tardé en escribir lo que me habías pedido, pero, pensé que era mejor regalártelo para tu cumple, de paso :3. Te quiero mucho, Shu, espero que te guste y te mando un abrazo grande grande!

PD: me tomé el atrevimiento de subir otra cosita, de paso también xD

martes, 29 de marzo de 2011

Tomás.



El hombre nunca más andrógino, desnuda el alma frente el ropero que desconjetura sus gestos de ser vivo. La ventana por detrás enhebra su piel con el atardecer que no se congela, puesto que sucede constantemente.
Los muebles gritan todos sus nombres. Tomás, Florencia, Ramiro, Luján, Rocío, Alejandro y cuando se acuerdan, Hernán. Está tan lejos de sí que el espejo no llega a burlarlo, pero explota en simetría, y cada nombre se vuelve una trémula fantasía.
Intenta echar raíces para plantarse en este presente cada vez menos vivo. Poco a poco se da cuenta que la cerámica no es fértil para permitirse esa condescendencia. Las semillas de los pies se vuelven escarcha tornasolada, azul agonía de un padre Tiempo que lo vuelve infinitivo.
El ropero escupe condicionales. Si no estuviera perdiendo vitalidad, habría podido entender la lógica que usan las puertas para abrir y cerrar capítulos vividos y por vivir. Y porqué se cierra el ropero, porqué en el cajón de medias hay un frasco de risas saladas. Porqué la corbata ahorca al pasado, amenazando al futuro.
Aunque la atemporalidad lo retenga, fusilado en su misma vitrofusión de impulsos, sabe que tiene que decidirse por vivir en algún momento. No vale seguir esquivando, porque cuando te vio pasar por el espejo, llamar al mugroso intento de teléfono, una esquirla astilló su memoria y entendió que no contestar, prestarse a continuar en este coma de invisibilidad, era matarte antes de que muriese primero.
A pesar de que no existas para nadie, era matarte.
Y yo, que te poso en su mundito, no puedo permitir eso.



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nusé

martes, 22 de marzo de 2011

Escondidas





Así jugamos a las escondidas cuando las baldozas nos manchan los pantalones:
Bailamos hasta que no podamos vernos, hasta que el cuerpo sea en lo que nos escondemos.
Y no hay nada que tus zapatos no puedan enseñarme, si tu vuelta es mi curva, si tu foxtrot es lo que persigo. Y si fue en la cocina que aprendimos a bailar. Licuando lo imposible, tornándolo algo predecible para la situación que íbamos a manejar.
Piedra libre a la gracia de la luz que te vuelve divino y rompe con el tiempo, acribillando la aguja a las cinco y veinticinco, cosiendo el túnel con los mismos botones que encuentro en la calle que conduce siempre hacia el mismo callejón.
Y el piso no es frío si es con vos.
Y uno, dos, tres y cuatro.
Giramos y avanzamos al costado. El espacio no tiene atrás ni adelante, es presente constante. Caemos entre sabanas que traslucen el Sol, teñidas están las paredes que se van escribiendo al ritmo de los acordes de la respiración. Mis miedos desaparecen como el frío si vos estás.
No es mucho lo que puedo ofrecerte.
Ni siquiera un Sol, o un rayito de yuyo verde.
Me despeino, prolijamente en tu mano, te exijo
que pidas entusiasmado
un deseo
y que nos echemos
a
volar.





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Quiero dar las gracias por los comentarios. Es muy bonito recibirlos, por más que digan lo que digan, que sé yo, le dan ánimos a uno.
Respondiendo a la pregunta de los dibujos, no suelo postear ni subir mis dibujos a ningún lado, pero la idea es que cuando empiece a usar el otro blog, vayan apareciendo esporádicamente cosas más personales (o al menos, evidentemente personales), como así podrían ser dibujos :3


Les mando un abrazo grande, y espero que les guste.

jueves, 10 de marzo de 2011

ars que se opone a thekné

Todo cobraba una relevancia sin barba en la vida de Luján. No había comprendido si no el arte hasta que alguien la obligó a decir qué era. Qué era, no lo que para alguien tan escuálido de alma significaba.
Ella también quiso citar a Borges en su cuerpo, más de una vez. Alguien le dolía, pero no era propicio decirlo, decirselo.
Confesarse era por aquellos días, reconocer la dicotomía que a todos nos pega un poco. Y golpearse, era intentar sanar la herida por cancelación. No había nadie que supiera escuchar al Sol.
Entonces hay días en que la monotonía es el mejor arcoiris y la pintura y el cuerpo son una inspiración con un intento de fundamento, una justificación que no basta, porque no tiene razón de ser.
Hay días en que el televisor muestra sus monstruos. Y están en todas partes, y viven en sus pies. No hace falta cruzar el espejo, caerse, o fumar esperanzas. Los miedos siempre fueron gigantes peludos, tipos amenazantes, que a fin de cuentas sólo quieren té.

Quería que tocaras timbre.

viernes, 21 de enero de 2011

cómo estásss.



- ¿Cómo estás?
Sabe Dios como estoy. Me animo a preguntar por vos.
Y vos estás. Y sé que nuestro tiempo se escurre entre los dedos, la arena ya no está húmeda en el reloj.
Tenés ganas de fluir cada vez que digo tu nombre. A vos te gusta escaparte un poco, y pretendo, inútilmente, ser la persona que remonta el barrilete de tu vida que sale volando.
Pero no podemos conducirnos, porque nacimos para chocar en libertad, para estamparnos muertos de sed por la casualidad.
Quiero tener el prestigio de verte llegar y robar tu oreja que chapotea en la almohada. El amor desviste lo que seré, y cada contradicción baila a los pies de la cama. Es que no puedo negar que es difícil el oficio de quererte.
Mirá, sé que tu pertenencia es efímera, pero quiero hacerte sonreír.


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eeeeeee
Cambio radicaalallalal.
Bueno, no, pero cambié linku, agregué cosas, y no sé, no sé :3
No ando muy nice que digamos, pero ya no quiero usar de cátarsis este blog. Creo que me haré otro aparte para esas cosas xD
Con respecto al texto, nada... Creo que tiene un poco de autocensura. No es fácil escribir no teniendo en cuenta a nadie, aunque sería lo ideal.

Espero que a los pocos que leen, les agrade este cambio.

Un beso grandote.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

come hambre

Hay hambre
en la memoria,
esa que no podemos
olvidar.
Masticarla es para
que el pánico muerda.
Cadáver exquisito para
un cuerdoide.






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Cazate que actualicé dos días después.
Insólito.

martes, 5 de octubre de 2010

Flora y fauna de los baños públicos.



Como un sapito asustado detrás de la puerta del baño. Arrodillada sensación de haberme despertado bajo la ducha de una enorme fauna abisal.

Salpicar es un carnaval. Y un sapito mira lo que para mí está tan cerca que no puedo apreciar. Acaricio la planta de mis raíces, el talón vívido, viejo conocido.

Soy una flor etérea, bástame emoción para renacer en primavera. Abrase la puerta, que entre quien pueda liberarse y dejar la sensación que ya no quiera consigo. Que se haga público el dominio, que conozcan a quienes mantienen el mito de lo que es de todos. Un sapo, una flor.

Sapo sapito sapitito que vela por las historias de amor, de alguien que creyó. Amantes sin medidas, sin nombres, apodados por el querer mil veces conoció. Un sapo diccionario de príncipes inexistentes, de princesas que parches en la ropa son. Un sapo pequeño, olvidado, que parece recuerdo del pasado, pero es el presente más acechado en los labios de los pasantes.

Cazando dudas y absorbiendo sentidos vivimos, el público siempre se renueva, aquí a todos conocimos. Incluso a la risa desmarañada de tu jardín estelar y a la búsqueda en el espejo enciclopediado de la palabra "Soñar".

Desde luego, también lloraste aquí, sin querer volver a salir, cual sapito asustado entre flores de vida.



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No me gusta, pero era necesario actualizar.