jueves, 15 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
Crónica de un sueño en vela.
Resaca de lluvia y de haberte querido.
De haber confesado todo. De ver cómo vos tampoco podías decírmelo, pero cuando el amor fue enunciado, tu fortaleza se derrumbó. No creo que te hayas sentido derrotado. Yo sentí que todo lo que meticulosamente había acomodado en mi alma se desbordaba. No era que te hubiese olvidado, no era que ya no te amara ni que realmente estuviera enojada con vos.
Reprimí todo eso porque estaba lastimada y de verdad te amaba. Me heriste, ambos lo sabemos, yo también te lastimé. Pero cuando estoy con vos, viejo, todo eso... vamos, vos sabés que no existe. Que nos hicimos mierda porque dejamos que todos nuestros miedos condicionaran nuestra vida.
Yo me perdi entre tanto temor y vos te convertiste en un gran susto.
Y ahí, perdimos.
Pero siempre fuiste más que eso.
Y verte cruzar la avenida
saberte vivo, renovado
y yo estar fortaleciéndome
me hace pensar que tal vez no hicimos tan mal las cosas.
Teníamos y tenemos tanto que aprender.
De haber confesado todo. De ver cómo vos tampoco podías decírmelo, pero cuando el amor fue enunciado, tu fortaleza se derrumbó. No creo que te hayas sentido derrotado. Yo sentí que todo lo que meticulosamente había acomodado en mi alma se desbordaba. No era que te hubiese olvidado, no era que ya no te amara ni que realmente estuviera enojada con vos.
Reprimí todo eso porque estaba lastimada y de verdad te amaba. Me heriste, ambos lo sabemos, yo también te lastimé. Pero cuando estoy con vos, viejo, todo eso... vamos, vos sabés que no existe. Que nos hicimos mierda porque dejamos que todos nuestros miedos condicionaran nuestra vida.
Yo me perdi entre tanto temor y vos te convertiste en un gran susto.
Y ahí, perdimos.
Pero siempre fuiste más que eso.
Y verte cruzar la avenida
saberte vivo, renovado
y yo estar fortaleciéndome
me hace pensar que tal vez no hicimos tan mal las cosas.
Teníamos y tenemos tanto que aprender.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Resistí. Yo acá te espero.
Y quiero que estés bien. Que esperes que te vaya a conocer.
Que resistas, que sepas que estoy ahí, tratando de ser presente aún en la ausencia de las inevitables distancias.
Resistí, bebé. Esta tiene que ser tu primera revolución. No estás solo, te lo juro, te lo juro por todos los soles que brillan en tu alma.
Te quiero, bebé. El destino de los héroes es azaroso y parece que te tocó descubrirlo temprano. Tenés que volver a esta lucha una victoria.
Yo acá te espero. Te veo venir a Buenos Aires, te veo correr entre mis bastidores, te veo siendo el nene más feliz y radiante que el mundo tuvo el gusto de ver nacer. Y te voy a retratar de mil maneras,
pequeño duende blanco, duendecito de amor, cachetitos de arroz y miel...
Estamos con vos, Dante.
Somos por vos.
Que resistas, que sepas que estoy ahí, tratando de ser presente aún en la ausencia de las inevitables distancias.
Resistí, bebé. Esta tiene que ser tu primera revolución. No estás solo, te lo juro, te lo juro por todos los soles que brillan en tu alma.
Te quiero, bebé. El destino de los héroes es azaroso y parece que te tocó descubrirlo temprano. Tenés que volver a esta lucha una victoria.
Yo acá te espero. Te veo venir a Buenos Aires, te veo correr entre mis bastidores, te veo siendo el nene más feliz y radiante que el mundo tuvo el gusto de ver nacer. Y te voy a retratar de mil maneras,
pequeño duende blanco, duendecito de amor, cachetitos de arroz y miel...
Estamos con vos, Dante.
Somos por vos.
lunes, 21 de septiembre de 2015
La virgen de Insuperable
Pienso que todo el tiempo tengo que estar dibujando para poder llegar a ser una gran artista. Y si no me mato, si no transpiro sangre por eso, no estoy haciendo lo suficiente. Claramente ni me he matado (aquí me tienen, todavía en el hades no hay wi-fi) ni lloré sangre porque de ser así, ya me habrían consagrado como la virgen de villa insuperable.
Ocurre que me suelo sentir bastante mal por esto. Porque además, para mí, todo lo que hago es horrible, jamás tendrá algún sentido para alguien, ni va a conmover a ningún alma. Es un sentimiento bastante de mierda. Emparentado directamente con las sensación de culpa de no estar matándome todo el tiempo.
Y yo sé que hago lo que puedo. Pero a veces lo que puedo no es lo suficiente. Creo que, de hecho, nunca lo es.
Sin embargo, hay días como esta mañana, que siento que puedo disfrutar de desayunar 3 tostadas, de pintar un rato antes de cocinar la mejor tarta que me hice hasta ahora, y finalmente actualizar mi blog antes de ir al psicólogo. Se siente bien y las exigencias del universo kármico y estudiantil parecen no importarme.
Tengo ganas de brillar, de sentirme abrigada desde mi propia luz.
Y muchas veces me castigo y dudo. Se hace muy dificil poder alcanzar cualquier meta cuando es así.
No sé. Tengo que creer. Tengo que creer en mi infinidad para no ahogarme.
Hay mucho por recorrer. Solo espero estar a la altura, y por favor, si me ven llorando sangre, diganme que soy una pelotuda y que me voy a morir desangrada.
lunes, 14 de septiembre de 2015
22:59 de un lunes.
Lunes 14 de septiembre del 2015.
Ceno milanesa de avena con una sopa de los fideitos que me quedaron. Triste? Un poco, pero la verdad está bastante rico.
De fondo las gatas maullando. Talita está en celo y eso nos altera a las tres. En la tele, un reallity de cocina. Nada de glamour, una escena bien cotidiana.
Y la verdad es que no dejo de preguntarme cómo pude enamorarme de alguien que no puede enunciar ni uno de mis pintores favoritos. Sí, era obvio que me gustaba pintar, y hasta ahí llegábamos. Desde luego que hay cosas mas importantes que saber el pintor favorito de alguien, pero de alguna manera eso dejaba en evidencia todas las otras cosas que no sabía de mi arte.
Es que eso me dolía, corazón. Yo esperaba verme a través de tus ojos y fue cuando comencé a verme a través de los míos que nuestro tiempo se terminó. Porque me reconecté y este yo del presente te desconocía. No entendías, vos también sufrías.
Hoy te veo menos fantasma, más desconocido.
Pero igual, cada día sigue siendo una lucha por terminar de ordenar el huracán que dejaste en mí.
Lunes 14 de septiembre del 2015.
Ceno milanesa de avena con una sopa de los fideitos que me quedaron. Triste? Un poco, pero la verdad está bastante rico.
De fondo las gatas maullando. Talita está en celo y eso nos altera a las tres. En la tele, un reallity de cocina. Nada de glamour, una escena bien cotidiana.
Y la verdad es que no dejo de preguntarme cómo pude enamorarme de alguien que no puede enunciar ni uno de mis pintores favoritos. Sí, era obvio que me gustaba pintar, y hasta ahí llegábamos. Desde luego que hay cosas mas importantes que saber el pintor favorito de alguien, pero de alguna manera eso dejaba en evidencia todas las otras cosas que no sabía de mi arte.
Es que eso me dolía, corazón. Yo esperaba verme a través de tus ojos y fue cuando comencé a verme a través de los míos que nuestro tiempo se terminó. Porque me reconecté y este yo del presente te desconocía. No entendías, vos también sufrías.
Hoy te veo menos fantasma, más desconocido.
Pero igual, cada día sigue siendo una lucha por terminar de ordenar el huracán que dejaste en mí.
domingo, 19 de julio de 2015
Perdí un amor y un ovario.
"Por la memoria de antiguos carnavales
voy a parir contención festejando."
Me duele festejar - La bersuit
A veces creo que vivo en una transición todo el tiempo. Siento que nunca llego a ningún lado y en realidad, ocurre que sí llegó (llegamos, trascendemos) tan solo ocurre que lo que sí es cierto es que cuando se decide vivir en una evolución constante siempre estamos adquiriendo nuevos modos de mirar y también de vivir.
Si me pongo a hablar de lo que "perdí" este año, podemos decir que perdí un amor y un ovario. Así de crudo y sin anestesia, a pesar de que estos días estuve sintiéndome como Uma Thurman en el inicio de Kill Bill vol I. Me cuesta un poco escribir esto sin ponerme a lagrimear. Estos dos sucesos fueron como una pequeña muerte, porque me obligan a renacer. Y, en eso estoy. En el medio de parirse a uno mismo, ser su propia madre, amamantarse con arte y plenitud, que de la trompa de falopio que me quedó solitaria, nazca el fruto más puro que guarde el elixir de mi esencia; aunque esto solo signifique plasmar en cada camino que transite lo que soy, sin autoengaños ni espejos distorsionados.
Hoy puedo decidir ser gorrión y ombú. Sé que entre el cielo y la tierra solo está la copa de un árbol que no es más es la transición de las raíces que se vuelven pájaro. Si voy a parirme, a construirme y completarme, voy a volver a la dualidad el punte más simbiótico que exista. No se tratará de ser una cosa o la otra, sino de encontrar en la pluralidad de las identidades mi verdadero ser. Así como latinoamérica no es nada porque lo es todo y de ahí su riqueza.
Quizás esto sea un kilombo narrativo. No creo que cada párrafo esté intrínsecamente relacionado con el anterior y realmente tal vez solo sea darle forma a un par de las muchas percepciones que estoy teniendo, pero de una manera muy ligera y nada organizada.
Qué sé yo, tengo muchas ganas de pintar. Todavía me siento un poco débil para eso. Lo lindo de las artes visuales es poner el cuerpo ahí nomás, empuñar el pincel, la gubia, el lápiz, meter hasta el fondo los dedos en la arcilla y crear, materializar, ser alquimia y magia fusionadas. Por ahora tengo el cuerpo cansado, la anestesia pega fuerte y estoy en ese momento en el que si me río me duele y si lloro también. Una garcha. Pero creeeo que, claramente, de esto me toca aprender a bajar la bandera de la independencia de vez en cuando. Dejarse cuidar, como quien dice. No sé hacer esas cosas y por eso me frustro mucho. Está bien, realmente no es que no pueda hacer un carajo. De hecho puedo hacer muchas cosas, pero yo soy así, pienso que todo lo puedo y no quiero joder a nadie, aunque tal vez esté jodiendo más si no me dejo ayudar que dejando que lo hagan.
Muchas cosas.
Hoy me levanté mejor. Y el flaco lo sabe también, mañana es mejor.
Que lo que no te mata te fortalece dice la sabiduría popular.
Y que morirse no es más que una oportunidad para volver a nacer.
Y esta vez
yo elijo cómo
y qué y quién
quiero ser.
voy a parir contención festejando."
Me duele festejar - La bersuit
A veces creo que vivo en una transición todo el tiempo. Siento que nunca llego a ningún lado y en realidad, ocurre que sí llegó (llegamos, trascendemos) tan solo ocurre que lo que sí es cierto es que cuando se decide vivir en una evolución constante siempre estamos adquiriendo nuevos modos de mirar y también de vivir.
Si me pongo a hablar de lo que "perdí" este año, podemos decir que perdí un amor y un ovario. Así de crudo y sin anestesia, a pesar de que estos días estuve sintiéndome como Uma Thurman en el inicio de Kill Bill vol I. Me cuesta un poco escribir esto sin ponerme a lagrimear. Estos dos sucesos fueron como una pequeña muerte, porque me obligan a renacer. Y, en eso estoy. En el medio de parirse a uno mismo, ser su propia madre, amamantarse con arte y plenitud, que de la trompa de falopio que me quedó solitaria, nazca el fruto más puro que guarde el elixir de mi esencia; aunque esto solo signifique plasmar en cada camino que transite lo que soy, sin autoengaños ni espejos distorsionados.
Hoy puedo decidir ser gorrión y ombú. Sé que entre el cielo y la tierra solo está la copa de un árbol que no es más es la transición de las raíces que se vuelven pájaro. Si voy a parirme, a construirme y completarme, voy a volver a la dualidad el punte más simbiótico que exista. No se tratará de ser una cosa o la otra, sino de encontrar en la pluralidad de las identidades mi verdadero ser. Así como latinoamérica no es nada porque lo es todo y de ahí su riqueza.
Quizás esto sea un kilombo narrativo. No creo que cada párrafo esté intrínsecamente relacionado con el anterior y realmente tal vez solo sea darle forma a un par de las muchas percepciones que estoy teniendo, pero de una manera muy ligera y nada organizada.
Qué sé yo, tengo muchas ganas de pintar. Todavía me siento un poco débil para eso. Lo lindo de las artes visuales es poner el cuerpo ahí nomás, empuñar el pincel, la gubia, el lápiz, meter hasta el fondo los dedos en la arcilla y crear, materializar, ser alquimia y magia fusionadas. Por ahora tengo el cuerpo cansado, la anestesia pega fuerte y estoy en ese momento en el que si me río me duele y si lloro también. Una garcha. Pero creeeo que, claramente, de esto me toca aprender a bajar la bandera de la independencia de vez en cuando. Dejarse cuidar, como quien dice. No sé hacer esas cosas y por eso me frustro mucho. Está bien, realmente no es que no pueda hacer un carajo. De hecho puedo hacer muchas cosas, pero yo soy así, pienso que todo lo puedo y no quiero joder a nadie, aunque tal vez esté jodiendo más si no me dejo ayudar que dejando que lo hagan.
Muchas cosas.
Hoy me levanté mejor. Y el flaco lo sabe también, mañana es mejor.
Que lo que no te mata te fortalece dice la sabiduría popular.
Y que morirse no es más que una oportunidad para volver a nacer.
Y esta vez
yo elijo cómo
y qué y quién
quiero ser.
lunes, 22 de junio de 2015
confesiones de invierno
Confesiones de invierno.
Muchos días me cuesta convencerme de que este camino (arduo, jodido, lleno de conflictos que curten mi ser) es el correcto. Me caigo a menudo, y por más cliché que sea, obviamente levantarse cada vez cuesta más. Quererme, carajo, me cuesta más. Pero cuando después de haberme roto la cabeza durante dos semanas logro armar la imagen que busco, codificar el mensaje, me siento libre. Realizada, feliz y hasta quizá orgullosa de haber persistido.
Porque de eso se trata el arte, al fin y al cabo. No rendirse. Todos cantamos, escribimos y dibujamos desde pibes. Y en el medio, vaya a saber qué mierda pasa que lo dejamos de lado. Opté porque no me pase. Cada día me aferro más a mis colores y encuentro ahí la resolución de todo mal.
Creo porque quiero que alguien se sienta menos solo.
Creo porque crear es la magia elemental.
Y mientras mis manos se vuelven más duras y mis ojos, toboganes de ojeras, mi alma sabe más que nunca que la sensibilidad no es debilidad. Es la fuerza que mueve a los cuerpos.
La fuerza que trasciende la voz.
La conciencia más pura de sabernos más que materia y entonces comprender que lo mundano puede fallar.
Es transformar lo que nos es dado.
Es el camino que elegí.
Muchos días me cuesta convencerme de que este camino (arduo, jodido, lleno de conflictos que curten mi ser) es el correcto. Me caigo a menudo, y por más cliché que sea, obviamente levantarse cada vez cuesta más. Quererme, carajo, me cuesta más. Pero cuando después de haberme roto la cabeza durante dos semanas logro armar la imagen que busco, codificar el mensaje, me siento libre. Realizada, feliz y hasta quizá orgullosa de haber persistido.
Porque de eso se trata el arte, al fin y al cabo. No rendirse. Todos cantamos, escribimos y dibujamos desde pibes. Y en el medio, vaya a saber qué mierda pasa que lo dejamos de lado. Opté porque no me pase. Cada día me aferro más a mis colores y encuentro ahí la resolución de todo mal.
Creo porque quiero que alguien se sienta menos solo.
Creo porque crear es la magia elemental.
Y mientras mis manos se vuelven más duras y mis ojos, toboganes de ojeras, mi alma sabe más que nunca que la sensibilidad no es debilidad. Es la fuerza que mueve a los cuerpos.
La fuerza que trasciende la voz.
La conciencia más pura de sabernos más que materia y entonces comprender que lo mundano puede fallar.
Es transformar lo que nos es dado.
Es el camino que elegí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
