Al final termino por creer que tengo una fijación particular con hacer las cosas a contramano.
Nunca fui buena actuando como lo esperable. Tengo una hermosa facilidad para arruinar todo y encima, me preocupo demasiado.
Realmente, me preocupo demasiado por cosas que no debería. Como qué piensan las personas que amé. Si piensan que soy una boluda, bueno, pues mucho no puedo hacer. No sé si deberían o no pensar eso, pero lo cierto es que muy seguramente lo sea y ¿sabés? eso no está mal. Soy una boluda que arruina todo y pone una sonrisa triste cuando siente que la vida le pasa por arriba. Pero una boluda que, sin lugar a dudas, sabe todas las conjugaciones del verbo sentir.
Y esto que te digo, quizás a mí no me sirva demasiado, quizás relacionarse conmigo siempre te destruya un poco. La sensibilidad, vaya complicación. No es fácil articular toda la información que te llega cuando aprendes a ver, a leer entre viajes de colectivos y el colectivo universal. Menos cuando estás cargada de tu propia subjetividad, claro. Creo de todas maneras, que al menos sirve de consuelo para alguien más. Doy buenos consejos. Sé darme cuenta quién le duele a quién.
¿Y a mí, quién me duele?
¿Yo?
jueves, 26 de noviembre de 2015
lunes, 16 de noviembre de 2015
consideraciones
Es más fácil hablar de la libertad desde la jaula.
Prometí que no iba a huir y encerrarme de nuevo no es escapar.
Es tan grande y tiene tantos costos la libertad.
dedecirdehacerdesentirsinfiltros
Que la libertad de uno empieza donde termina la del otro.
Y es que a caso, uno no es limitado y limitante?
Que al final me siento más libre cuando tengo a qué oponerme.
Ironías.
A veces creo que me pierdo muchas cosas por no querer ver personas, por no querer compartir cosas con la gente.
Otras tantas (a esta altura confieso que no sé si lo hago para tener piedad sobre mí) creo que también es lindo compartir silencios conmigo misma. Observar. Tratar de quererme un poco. En el verbo tratar se esconde una lucha.
El problema es que soy una maldita perfeccionista.
"Tu boca apunta al cielo pero tu palabra sangra el aire,
ese rencor es el ancla mejor para que tu voz no arranque." Ser violentamente humana y tener siempre un pie en la muerte. La muerte de todas mis muertes. No cometas los mismos errores en esta vida, chiquita.
Prometí que no iba a huir y encerrarme de nuevo no es escapar.
Es tan grande y tiene tantos costos la libertad.
dedecirdehacerdesentirsinfiltros
Que la libertad de uno empieza donde termina la del otro.
Y es que a caso, uno no es limitado y limitante?
Que al final me siento más libre cuando tengo a qué oponerme.
Ironías.
A veces creo que me pierdo muchas cosas por no querer ver personas, por no querer compartir cosas con la gente.
Otras tantas (a esta altura confieso que no sé si lo hago para tener piedad sobre mí) creo que también es lindo compartir silencios conmigo misma. Observar. Tratar de quererme un poco. En el verbo tratar se esconde una lucha.
El problema es que soy una maldita perfeccionista.
"Tu boca apunta al cielo pero tu palabra sangra el aire,
ese rencor es el ancla mejor para que tu voz no arranque." Ser violentamente humana y tener siempre un pie en la muerte. La muerte de todas mis muertes. No cometas los mismos errores en esta vida, chiquita.
jueves, 15 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
Crónica de un sueño en vela.
Resaca de lluvia y de haberte querido.
De haber confesado todo. De ver cómo vos tampoco podías decírmelo, pero cuando el amor fue enunciado, tu fortaleza se derrumbó. No creo que te hayas sentido derrotado. Yo sentí que todo lo que meticulosamente había acomodado en mi alma se desbordaba. No era que te hubiese olvidado, no era que ya no te amara ni que realmente estuviera enojada con vos.
Reprimí todo eso porque estaba lastimada y de verdad te amaba. Me heriste, ambos lo sabemos, yo también te lastimé. Pero cuando estoy con vos, viejo, todo eso... vamos, vos sabés que no existe. Que nos hicimos mierda porque dejamos que todos nuestros miedos condicionaran nuestra vida.
Yo me perdi entre tanto temor y vos te convertiste en un gran susto.
Y ahí, perdimos.
Pero siempre fuiste más que eso.
Y verte cruzar la avenida
saberte vivo, renovado
y yo estar fortaleciéndome
me hace pensar que tal vez no hicimos tan mal las cosas.
Teníamos y tenemos tanto que aprender.
De haber confesado todo. De ver cómo vos tampoco podías decírmelo, pero cuando el amor fue enunciado, tu fortaleza se derrumbó. No creo que te hayas sentido derrotado. Yo sentí que todo lo que meticulosamente había acomodado en mi alma se desbordaba. No era que te hubiese olvidado, no era que ya no te amara ni que realmente estuviera enojada con vos.
Reprimí todo eso porque estaba lastimada y de verdad te amaba. Me heriste, ambos lo sabemos, yo también te lastimé. Pero cuando estoy con vos, viejo, todo eso... vamos, vos sabés que no existe. Que nos hicimos mierda porque dejamos que todos nuestros miedos condicionaran nuestra vida.
Yo me perdi entre tanto temor y vos te convertiste en un gran susto.
Y ahí, perdimos.
Pero siempre fuiste más que eso.
Y verte cruzar la avenida
saberte vivo, renovado
y yo estar fortaleciéndome
me hace pensar que tal vez no hicimos tan mal las cosas.
Teníamos y tenemos tanto que aprender.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Resistí. Yo acá te espero.
Y quiero que estés bien. Que esperes que te vaya a conocer.
Que resistas, que sepas que estoy ahí, tratando de ser presente aún en la ausencia de las inevitables distancias.
Resistí, bebé. Esta tiene que ser tu primera revolución. No estás solo, te lo juro, te lo juro por todos los soles que brillan en tu alma.
Te quiero, bebé. El destino de los héroes es azaroso y parece que te tocó descubrirlo temprano. Tenés que volver a esta lucha una victoria.
Yo acá te espero. Te veo venir a Buenos Aires, te veo correr entre mis bastidores, te veo siendo el nene más feliz y radiante que el mundo tuvo el gusto de ver nacer. Y te voy a retratar de mil maneras,
pequeño duende blanco, duendecito de amor, cachetitos de arroz y miel...
Estamos con vos, Dante.
Somos por vos.
Que resistas, que sepas que estoy ahí, tratando de ser presente aún en la ausencia de las inevitables distancias.
Resistí, bebé. Esta tiene que ser tu primera revolución. No estás solo, te lo juro, te lo juro por todos los soles que brillan en tu alma.
Te quiero, bebé. El destino de los héroes es azaroso y parece que te tocó descubrirlo temprano. Tenés que volver a esta lucha una victoria.
Yo acá te espero. Te veo venir a Buenos Aires, te veo correr entre mis bastidores, te veo siendo el nene más feliz y radiante que el mundo tuvo el gusto de ver nacer. Y te voy a retratar de mil maneras,
pequeño duende blanco, duendecito de amor, cachetitos de arroz y miel...
Estamos con vos, Dante.
Somos por vos.
lunes, 21 de septiembre de 2015
La virgen de Insuperable
Pienso que todo el tiempo tengo que estar dibujando para poder llegar a ser una gran artista. Y si no me mato, si no transpiro sangre por eso, no estoy haciendo lo suficiente. Claramente ni me he matado (aquí me tienen, todavía en el hades no hay wi-fi) ni lloré sangre porque de ser así, ya me habrían consagrado como la virgen de villa insuperable.
Ocurre que me suelo sentir bastante mal por esto. Porque además, para mí, todo lo que hago es horrible, jamás tendrá algún sentido para alguien, ni va a conmover a ningún alma. Es un sentimiento bastante de mierda. Emparentado directamente con las sensación de culpa de no estar matándome todo el tiempo.
Y yo sé que hago lo que puedo. Pero a veces lo que puedo no es lo suficiente. Creo que, de hecho, nunca lo es.
Sin embargo, hay días como esta mañana, que siento que puedo disfrutar de desayunar 3 tostadas, de pintar un rato antes de cocinar la mejor tarta que me hice hasta ahora, y finalmente actualizar mi blog antes de ir al psicólogo. Se siente bien y las exigencias del universo kármico y estudiantil parecen no importarme.
Tengo ganas de brillar, de sentirme abrigada desde mi propia luz.
Y muchas veces me castigo y dudo. Se hace muy dificil poder alcanzar cualquier meta cuando es así.
No sé. Tengo que creer. Tengo que creer en mi infinidad para no ahogarme.
Hay mucho por recorrer. Solo espero estar a la altura, y por favor, si me ven llorando sangre, diganme que soy una pelotuda y que me voy a morir desangrada.
lunes, 14 de septiembre de 2015
22:59 de un lunes.
Lunes 14 de septiembre del 2015.
Ceno milanesa de avena con una sopa de los fideitos que me quedaron. Triste? Un poco, pero la verdad está bastante rico.
De fondo las gatas maullando. Talita está en celo y eso nos altera a las tres. En la tele, un reallity de cocina. Nada de glamour, una escena bien cotidiana.
Y la verdad es que no dejo de preguntarme cómo pude enamorarme de alguien que no puede enunciar ni uno de mis pintores favoritos. Sí, era obvio que me gustaba pintar, y hasta ahí llegábamos. Desde luego que hay cosas mas importantes que saber el pintor favorito de alguien, pero de alguna manera eso dejaba en evidencia todas las otras cosas que no sabía de mi arte.
Es que eso me dolía, corazón. Yo esperaba verme a través de tus ojos y fue cuando comencé a verme a través de los míos que nuestro tiempo se terminó. Porque me reconecté y este yo del presente te desconocía. No entendías, vos también sufrías.
Hoy te veo menos fantasma, más desconocido.
Pero igual, cada día sigue siendo una lucha por terminar de ordenar el huracán que dejaste en mí.
Lunes 14 de septiembre del 2015.
Ceno milanesa de avena con una sopa de los fideitos que me quedaron. Triste? Un poco, pero la verdad está bastante rico.
De fondo las gatas maullando. Talita está en celo y eso nos altera a las tres. En la tele, un reallity de cocina. Nada de glamour, una escena bien cotidiana.
Y la verdad es que no dejo de preguntarme cómo pude enamorarme de alguien que no puede enunciar ni uno de mis pintores favoritos. Sí, era obvio que me gustaba pintar, y hasta ahí llegábamos. Desde luego que hay cosas mas importantes que saber el pintor favorito de alguien, pero de alguna manera eso dejaba en evidencia todas las otras cosas que no sabía de mi arte.
Es que eso me dolía, corazón. Yo esperaba verme a través de tus ojos y fue cuando comencé a verme a través de los míos que nuestro tiempo se terminó. Porque me reconecté y este yo del presente te desconocía. No entendías, vos también sufrías.
Hoy te veo menos fantasma, más desconocido.
Pero igual, cada día sigue siendo una lucha por terminar de ordenar el huracán que dejaste en mí.
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